viernes, 6 de febrero de 2009

Jardines Abono para el Bonsái

Jardines Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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jueves, 5 de febrero de 2009

Yuyos PINZADO Y REDUCCION DEL TAMAÑO DE LAS HOJAS

Yuyos
Se trata de mostrar los resultados obtenidos en varios prebonsai a la hora de defoliarlos para conseguir una reducción del tamaño de la hoja. Esto fue hace un mes. La defoliación es la acción de quitar una parte o la totalidad de las hojas de un bonsái o prebonsai. Se hace cortando por el peciolo para que unos días más tarde este caiga por sí mismo y no dañe la rama. Los resultados que se muestran son en este caso con un arce, un abedul y un bosque de hayas.

Este es un prebonsai de arce cuya historia está aquí: http://alfredobc.blogspot.com/2008/04/transplante-de-arce-de-vivero.html


A la hora del defoliado, en junio de 2008. Tras quitarle todas las hojas. Hay que decir que para hacer esto conviene que el arbol tenga un buen estado de salud, con un cepellón bien formado, bien vitaminado y asentado en su maceta.

Dos semanas después presentaba este aspecto, la hoja algo reducida de tamaño y más densidad de ramitas. Ha crecido con fuerza. Si el arbol está con salud puede repetirse el año proximo para volver a reducir de nuevo las hojas.


Vemos el menor tamaño de las hojas que unos meses antes.


Este es un abedul al cual planeo cambiarle el diseño de las ramas, pero que tiene las hojas muy grandes. En dos temporadas tiene que reducirse al menos a la mitad. http://alfredobc.blogspot.com/2007/06/abedul-de-palito-prebonsai.html


Tras el trabajo de defoliado.

Resultado 15 días después, las hojas han respondido muy bien a la reducción y los brotes de ramas han sido muchos. El abedul responde muy bien al defoliado, además los nuevos brotes de hojas salen muy rápido.


Bosque de hayas: http://alfredobc.blogspot.com/2007/06/bosque-de-hayas-evolucin.html
Le había descuidado mucho y necesitaba una reducción del tamaño de las hojas.


Tras un largo y cuidadoso defoliado …….



Y en 3 semanas, este es el resultado. Las hojas han vuelto a salir muy fuertes. El bosque llevaba 2 años en esa maceta y estaba muy fuerte.



Detalle de las hojas nuevas con su ostensible reducción.

El defoliado es una técnica que puede ser peligrosa para el arbol si este no tiene la suficiente fuerza y no ha sido cultivado con cuidado, vigilando la consecución de un pan de raices grande, fertilizándolo abundantemente, regando lo necesario y dedicándole las horas de sol adecuadas.

Patio Fotos de Flores :color rosadas,hermosas y delicadas

Patio Estas hermosas flores tienen un nombre :¿te animas a reconocerlas ?
¿Sabes como se llama esta flor... ?
Fotos de Flores-Galeria
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
Aqui: Mas Fotos

miércoles, 4 de febrero de 2009

Jardin Bonsái. Acacia

Jardin

  • Nombre científico: Acacia spp.

  • Nombre común: Acacia

  • Familia: Leguminosae (Leguminosas).

  • Especies de Acacia recomendadas para bonsái son, entre otras:
    - Acacia baileyana- Acacia chrysophilla- Acacia dealbata- Acacia farnesiana- Acacia karroo

  • Descripción: La mayoría de las acacias producen flores amarillas y frutos en vainas. Sin embargo, es muy difícil lograr que florezca una acacia cultivada como bonsái.

  • Estilos: Vertical informal. También admite el Vertical formal.
    Cuidados: Luz: Lugares muy luminosos, sol, por lo que deben permanecer en el exterior si no hay heladas.
    Temperaturas: Acacia es un género de clima cálido. Procurar que la temperatura siempre esté por encima de 10ºC. Ubicar en invernaderos o interiores frescos en invierno si hay heladas.

  • Substrato: La mezcla debe tener un buen drenaje y bajo contenido en materia orgánica. Se recomienda añadir un 30% de arena gruesa o material equivalente.

  • Riego: La acacia resiste la sequía, por lo que el riego debe ser moderado, dejando secar ligeramente entre riego y riego.

  • Abonado: Cada 15 ó 20 días durante el periodo de crecimiento (haciendo una pausa en pleno verano), utilizando dosis de fertilizante que sean la mitad de las aconsejadas por los fabricantes.

  • Alambrado: Puede realizarse cada año desde la primavera hasta el otoño. Las ramas endurecidas de Acacia son frágiles, por lo que hay que tener mucho cuidado.

  • Poda de Acacia: La poda se puede hacer después de la floración: podas de mantenimiento y de modelación de la parte aérea. Podar la copa en proporción a la cantidad de raíces podadas.Es esencial pinzar (cortar las puntas) de forma constante. No se debe defoliar (quitar las hojas). Las sujeciones se efectúan de primavera a otoño.

  • Plagas: Pueden aparecer Pulgones, moscas blancas, ácaros, thrips, cochinilla algodonosa, etc.

  • Trasplante: Cada 2 ó 3 años, dependiendo de la edad y el vigor del árbol. En primavera.
    Es preferible realizar el trasplantado antes de la llegada del tiempo más cálido, ya que las alteración de las raíces en vegetación la acusarían mucho.

  • Multiplicación: Por esquejes cortados en verano e impregnados con hormonas de enraizamiento.Por semillas es más fácil. La corteza de las semillas de acacias es muy dura por lo que, antes de su plantado, es recomendable rasgar ligeramente su parte inferior con un cuchillo e introducirlas en un baño de agua caliente (no hirviendo). Después de mantenerlas durante 2 días en agua se siembran con mayor probabilidad de éxito





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martes, 3 de febrero de 2009

Patios Bonsái: ALerce

Patios
  • Nombre Común:Alerce.

  • Nombre científico:Existen alrededor de unas 15 especies de alerce entre las que se pueden destacar: -Larix Decidua. Donde el apelativo "Decidua" hace referencia a su naturaleza caducifolia. Crece en la zona de los Alpes y Europa central.-Larix Leptolepis. Alerce de Japón.-Pseudolarix Kaempferi. Alerce de China

  • Descripción:Pertenecientes a la familia de las pináceas, los alerces representan uno de las escasas coníferas de hoja caduca. Originario de regiones bastante frías, muestra como prueba de ello la caducidad de sus hojas, pues no fue suficiente el mecanismo de defensa de reducirlas a simples acículas, sino que además se vio obligado a desprenderse de ellas llegado el frío. De porte erguido llama la atención por sus ramas y follaje ligeramente colgante. El alerce europeo tiene unas agujas de un vivo color verde que adquieren una llamativa tonalidad amarilla en otoño, justo antes de desprenderse.Su corteza es grisácea, agrietada y con pequeños abultamientos.

  • Cultivo:Situarlos a pleno sol. Si bien, dado su origen, no suelen desarrollarse con tanto vigor en lugares excesivamente cálidos como en otros más fríos. Puede ser una buena idea proporcionarles algo de sombra llegada la época más calurosa en función del clima. No tiene problemas con el frío pues puede vivir en zonas situadas sobre los 2400 metros de altitud. Eso si, con macetas reducidas siempre es necesario proteger las raíces de las heladas fuertes.Soporta asimismo el viento sin demasiados problemas.Riego: Regar con frecuencia en verano, y bastante poco en invierno. Los alerces prefieren ambientes no demasiado húmedos. En caso de tratarse de un plantón muy joven vigilar la falta de riego en verano; si el extremo pierde turgencia puede que no llegue a recuperarse.

  • Abonado: Abonado en los periodos activos; primavera y otoño. Con mayor intensidad en otoño.

  • Trasplante: El periodo de trasplante puede oscilar entre los uno y tres años en función del estado de desarrollo del árbol. Siempre usando mezclas con un buen drenaje. El sustrato puede ser la mezcla normal, por ejemplo akadama mas volcánica.Poda: El pinzado se lleva a cabo en primavera despuntando los nuevos brotes y eliminando aquellos que salgan directamente del tronco, siempre que no sean necesarios, claro está. La poda de estructura es más sencillo realizarla cuando el árbol no tiene hojas, justo antes de la brotación. No se defolia.

  • Propagación: Por semillas generalmente, recogidas en otoño o invierno en función del clima. Se siembran bien entrada la primavera.

  • Plagas y enfermedades: Las plagas más habituales son barrenillos, orugas diversas y pulgones. También puede padecer chancros, royas. Otra enfermedad bastante común es el "desecamiento de coníferas" producida por un hongo. Los síntomas son el secado de las agujas empezando por el extremo. Inicialmente puede afectar únicamente a una rama, pero a menos que se aplique el tratamiento adecuado se extenderá con rapidez para acabar matando la planta con total seguridad.Para datos mas concretos consultar el artículo sobre plagas de las sección de Técnicas y Cuidados de Portalbonsai.

  • Estilos más adecuados:Se adapta muy bien a casi todos los estilos, aunque generalmente destaca en aquellos de líneas más o menos verticales

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lunes, 2 de febrero de 2009

Hierbas Hierbas arómaticas: cultivo de Ruda

Hierbas
  • Nombre científico o latino: Ruta graveolens
  • Nombre común o vulgar: Ruda, Arruda, Armaga
  • Familia: Rutaceae (Rutáceas).
  • Origen: Sur de Europa, Asia Menor.
  • Arbustillo de entre 50 y 100 cm de altura.
  • Tallos duros poco ramificados.
  • Hojas verdeazuladas alternas, redondeadas, divididas en pares de foliolos y con foliolo solitario en la punta.
  • Las flores aparecen en pleno verano y son de color amarillo.
  • Posiblemente, la variedad que mejor se conoce, y sin duda la más atractiva, es la "Jackmans Blue", de hojas casi azules de encaje.
  • CULTIVO:
  • Una o dos plantas son suficientes para proveerse de ruda.
  • Luz: sol hasta semisombra.
  • Si va a plantarla en regiones ventosas y frías debe protegerla.
  • Crece espontáneamente en suelos pobres y calcáreos.
  • Arraigará fácilmente en un suelo pobre de jardín, donde formará una mata compacta y decorativa.
  • Agregue compost o materia orgánica y cúbralo con un mulch.
  • Riego regular, nunca copioso, un par de veces a la semana.
  • La falta de riego la deja susceptible al ataque de la mosa blanca y a ácaros.
  • Es recomendable podarla fuertemente en invierno, dejándola a unos 10 cm del suelo, con el fin de estimular su crecimiento compacto y renovado y evitar así un exagerado alargamiento de la planta.
  • El arbusto es un candidato perfecto para recortar en formas decorativas.
  • Se adapta bien al recorte de su follaje, siendo muy utilizada en macizos y bordes.
  • La planta se cultiva mediante semillas plantadas en la primavera, o en verano a partir de esquejes leñosos serniduros llevados a cubierto.
  • Se siembran a 3 cm de profundidad, germinando a las 2 ó 3 semanas.
  • Las plántulas se trasladan al terreno una vez que empiezan a crecer.
  • Normalmente se plantan esquejes.
  • Sus tallos y hojas se pueden cosechar durante todo el año.
  • Las hojas tiernas se recogen antes de que la planta comience a florecer, y se secan, a la sombra, lo más rápidamente posible.
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domingo, 1 de febrero de 2009

Increibles Glicinia, de acodo prebonsai

Increibles Esta es la evolución de un acodo de glicinia (wisteria floribunda) convertida en un prebonsai. Esta es la planta madre donde se hizo el acodo de casi 100 años.



Mayo de 2006. Acodo en la vieja glicinia. Se busca una rama propicia y se encuentra una doble; cerca de la intersección de las dos se hacen los cortes correspondientes. Anillo de casi 3 centímetros de largo.


Se atan los extremos con cincha plástica (muy util ya que es casi imposible que se suelte). Dentro musgo sphagnum en abundancia y hormonas en el corte.


Segundo plástico para cubrir todo el invento esta vez atado con cuerdas para poder retirar en caso de necesitarlo.



Para que el acodo surta efecto es necesario el riego. El musgo debe estar en todo momento humedo para que genere las raíces en el dorte. Esto se suele hacer con una jeringuilla. Cada 3 semanas al agua de la jeringuilla se le puede meter vitamina B1 para estimular el crecimiento de las raíces.

23 de junio 2006. Ya ha formado raíces y se pueden ver las dos ramas que después serán los dos troncos de la glicinia. Se eligió esa rama para intentar hacer un prebonsai de 2 troncos. Podríamos cortar ya el acodo, pero es preferible esperar mes y pico por precaución.


Separamos la planta aún con el envoltorio de plástico y llena de hojas. Estamos en agosto de 2006. La idea es quitar el plástico (pero no el musgo ya que las raicillas peligran) y plantarlo con la mayoría del musgo. En menos de 5 meses se han formado las raíces que se ven.


Podamos las ramas y hojas en su mayoría. Así queda en cepellón con una buena formación de raíces.



Se transplanta a una maceta de entrenamiento donde hasta le salen brotes de flores y alguna rama a finales del verano.


En enero de 2007 tiene este aspecto ya sin hoja y descansando de tanto stress, alambrada y podada. La forma que va tomando me gusta.



Transplante a finales de enero. A pesar de haber puesto sustrato solo de turba el resultado de raíces meses después no es malo.


Se recortan un poco para transplantar a maceta.

Así queda en su nueva maceta. Es un poco grande y está elegida con vista a que se asiente y posteriormente se pondrá en una más adecuada.


Primavera 2007. Queda mucho por hacer pero va tomando la forma que se pretendía. Aquí está con la primera hoja de primavera. Ahora se trata de que se asiente en esta maceta profunda y vaya creando cepellón. Las dimensiones de la maceta son: 30 cm.de ancho, y la altura total de maceta más planta son 49 cm.


Mayo de 2007. Empiezan a crecer las ramas con fuerza. Se irá pinzando y cortando para que no se desmadre mucho y sobre todo para ir dando una forma adecuada.