miércoles, 8 de julio de 2009

Flores PREBONSAI PLANTADOS EN SUELO

Flores
Si se puede disponer de un espacio de huerta o de terreno es la mejor manera de ir convirtiendo los plantones y los prebonsai en algo que se vaya pareciendo a un bonsai. Se usa para ir engordándolos hasta que llega la hora de pasarlos a maceta de bonsái. Se pueden utilizar diferentes técnicas, como el sacado de la tierra para cortar las raíces y vuelta a plantar, abonado abundante (yo lo hago con abono orgánico, lo que interesa es que crezca mucho), dejar crecer durante una o varias temporadas ramas descontroladas para engrosar el tronco, ramas que luego se podan, sistema de la laja debajo de las raíces para que no se desarrolle la pivotante……




La idea es convertir con el cuidado adecuado casi esquejes en árboles con un grosor cercano al prebonsai o al mismo bonsai. De este esqueje de higuera plantado en tierra .............





...........en 2 años tenemos este otro.



Conviene ir sacando cada 2 ó 3 años los árboles para podar sobre todo raíces y pulir otros defectos. Lo haremos con la pala plana y haciendo un surco profundo alrededor del tronco hasta obtener el cepellón bien completo.


A veces puede pasar que por dejar las raíces unos años sin podar se desarrolle mucho la pivotante y nos cueste sacar la planta. Esto pasó en esta higuera creada a partir de esqueje que estuvo 3 años sin tocar y al hacerlo apareció esta pivotante bien desarrollada.


Todo esto se tuvo que cortar para hacer el cepellón lo más plano posible.


Para evitar lo anterior se utiliza una laja de piedra o una tabla justo debajo de la raiz al plantar para que crezcan las raices hacia los laterales y no se desarrolle en profundidad. Más o menos como en el esquema.

Este cepellón está elaborado de esa manera, las raíces se han adaptado a no crecer hacia abajo debido a que la laja de piedra se lo ha impedido.


También podemos cortar tronco o ramas según lo que queramos. A este roble le veía excesivamente alto para lo que yo buscaba.



Cogemos la sierra y cortamos lo que no nos sirve …….


También tenía las raices muy enrolladas y más dispuestas, pues en la saca se aprovecha para hacerle el lifting completo.


Sobraba mucha raiz, por lo que cortamos por lo sano todo ese "taco" de madera .



Y una vez alambrada la rama que va a ser el ápice y podadas las raices ya está listo para volver a la tierra.


Por último, las plantas "arregladas" se plantan en la tierra de nuevo y se les pueden añadir hormonas de enraizamiento y regar con agua con benerva disuelta para ayudar a las raices en el esfuerzo de la primavera.


Mientras hacemos esto con varios árboles a la vez conviene que las raices no se expongan al sol y es mejor meterlas en un barreño con agua para mantener la humedad. Ahora a esperar a la primavera ….. a ver qué pasa …..

lunes, 6 de julio de 2009

Flores Clasificación según su estilo: Agrupaciones de árboles individuales (yose-ue, kyuhon-yose, etc.)

Flores

  • Agrupaciones de árboles individuales (yose-ue, kyuhon-yose, etc.)

  • Las plantaciones en grupo siempre han ejercido una notable fascinación a lo largo de la historia gracias a su poder evocador de la paz y el misterio propios de lejanos bosques. Es más, no son pocos los aficionados que se descubren a si mismos conteniendo la respiración ante alguna composición que les atrae especialmente, perdidos en imaginarios senderos que serpentean entre imponentes árboles.

  • En función del número de ejemplares las plantaciones en grupo reciben denominaciones distintas:

    Sojukan: Dos árboles

    Sambon-yose: Tres árboles

    Gohon-yose: Cinco árboles

    Nanahon-yose: Siete árboles

    Kyuhon-yose: Nueve árboles

    Yose-ue: Más de nueve árboles, pero siempre un número impar.

  • Por motivos estéticos siempre se procura establecer una composición con un número impar de ejemplares, excepto quizá en agrupaciones muy numerosas de treinta o cuarenta arbolitos en las que este factor resulta menos importante pues resulta muy complicado apreciar el número a simple vista.

  • En estas composiciones cada individuo cuenta con su propio sistema radicular totalmente independiente. O por lo menos inicialmente, pues conforme pasan los años las raíces van fusionándose progresivamente hasta que finalmente todos los ejemplares se encuentren interconectados a través de ellas. Es un proceso muy similar al que tiene lugar en los bosques naturales, en los que más que de ejemplares aislados, se podría hablar en cierto sentido de un único organismo: el bosque.

  • Es esta fusión de las raíces la que casi obliga a trasplantar el bosque como todo un conjunto, y no separando nuevamente los árboles en cada trasplante. Algo que por otra parte, a pesar de ser una operación más delicada de lo que sería si de un árbol individual se tratara, simplifica notablemente la tarea de mantener el diseño inicial en los sucesivos trasplantes a lo largo de los años.

  • En líneas generales las reglas para formar un bosque son las mismas que para un árbol individual, aunque hay que tener en cuanta que en este caso debe tratarse el conjunto de troncos como si de uno sólo se tratara, modelando sus ramas y copas de acuerdo con esta idea. Es este punto, aunque aparentemente complicado de conseguir, lo que permite al aficionado aprovechar material que no reunía las mejores condiciones como para ser tratado como árbol individual.

  • La elección del material adecuado para formar un bosque es un punto de vital importancia, siendo adecuadas aquellas variedades cuya tendencia natural sea a crecer erguidas, tanto caducifolios como de hoja perenne. Especies que produzcan hojas de gran tamaño no deben ser descartadas, pero hay que tener en cuenta que en ese caso la composición deberá ser de un tamaño bastante mayor para que el conjunto resulte proporcionado.

  • También resulta recomendable no mezclar especies distintas de árboles tanto por motivos botánicos, ya que sus necesidades de cultivo serán distintas, como por motivos estéticas, puesto que conseguir un resultado estéticamente agraciado es más complicado. Sobretodo resulta más difícil adquirir la sensación de profundidad adecuada cuando los árboles traseros destinados a proporcionarla, son de una especie distinta a los que aparecen en primer plano




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domingo, 5 de julio de 2009

Hierbas Fotos de Flores :color amarillas ,muy bonitas...

Hierbas Te animas a reconocerlas ,¿sabes su nombre ...?
¿Sabes como se llama esta flor... ?
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jueves, 2 de julio de 2009

Planta Césped: Especies que se usan para césped

Planta
  • El césped está formado por una o varias especies pertenecientes a la familia botánica de las Gramíneas. Las 19 Gramíneas más importantes que se usan para este fin son: Especies originarias de climas templados y fríos:
  • Agrostis canina ........ ( Agróstide canina )
  • Agrostis stolonifera ........ ( Agrostis )
  • Agrostis tenuis ........ ( Agrostis )
  • Festuca arundinacea ........ ( Festuca alta )
  • Festuca ovina ........ ( Cañuela de oveja )
  • Festuca rubra ........ ( Festuca roja )
  • Lolium multiflorum ........ ( Ray-gras anual )
  • Lolium perenne ........ ( Ray-grass inglés )
  • Poa annua var. reptans ........ ( Poa anual )
  • Poa pratensis ........ ( Poa de los prados )

Especies originarias de climas cálidos:

  • Axonopus affinis ........ ( Grama brasilera )
  • Buchloe dactyloides ........ ( Hierba búfalo )
  • Cynodon dactylon ........ ( Bermuda )
  • Cynodon dactylon x Cynodon transvaalensis ........ ( Bermuda híbrida )
  • Paspalum notatum ........ ( Hierba bahía )
  • Paspalum vaginatum ........ ( Grama de agua )
  • Pennisetum clandestinum ........ ( Kikuyo, Kikuyu )
  • Stenotaphrum secundatum ........ ( Gramón, Hierba de San Agustín )
  • Zoysia japonica ........ (Zoisia )
  • Otras cespitosas: Para hacer céspedes o praderas se emplean otras plantas que no son Gramíneas. Describiremos tres:
  • Dichondra repens ........ ( Dichondra )
  • Trifolium repens ........ ( Trébol enano )
  • Prado japonés • Agrostis estolonifera • Un césped muy fino y ornamental, la incluye. • Es la especie más utilizada en los 'greens' de los campos de golf. • Se siega muy baja, a pocos centímetros del suelo y 2 ó 3 veces a la semana en verano. • Necesita bastante riego y abono. • Es relativamente delicada a enfermedades por hongos. • Agrostis tenuis • También es una cespitosa muy fina. • Se usa en mezclas para jardines familiares. En España es más usada Agrostis estolonifera, que resiste mejor el verano seco. • Es mucho más barata que Agrostis estolonifera. Esta es su principal ventaja respecto a ella. • Festuca arundinacea • Buena resistencia al frío y al calor. • Soporta los suelos secos y los suelos encharcadizos. Interesante en suelos que se encharcan. • Normalmente se combina con Ray-grass inglés, Poa o Cynodon. • Lolium perenne (Ray-grass inglés) • Es la especie cespitosa más difundida en el Mundo. • Se caracteriza por su rápida germinación. En 5-7 días está fuera. • Ideal para resembrar. • No se adapta bien a la sequía. • Poa pratensis (Poa) • Es una de las especies más utilizadas en todo tipo de céspedes. • La hierba tiene un color verde azulado característico. • Resiste mucho el pisoteo (en los campos de fútbol son típicas). • Es lenta en salir. • Festuca rubra • Es una especie base en las mezclas de céspedes ornamentales. • Tiene unas hojas muy finas, por lo que aporta calidad decorativa. • Hay variedades para todos los climas. • Festuca ovina • Se emplean más en obras de revegetación paisajísticas que en céspedes de jardín. • Crece lentamente, por lo que tarda tiempo en implantarse. • Precisa poco mantenimiento y resiste los suelos pobres. Especies para clima templado-frío: • Agrostis canina ........ ( Agróstide canina ) • Lolium multiflorum ........ ( Ray-gras anual ) • Poa annua var. reptans ........ ( Poa anual )
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Patio Fotos de flores :rosa multicolor,una preciosidad

Patio Photoshop
Arte
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martes, 30 de junio de 2009

Especial Fotos de Flores :de color violeta ,saludando a el sol...

Especial
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lunes, 29 de junio de 2009

Jardines Abono para el Bonsái

Jardines Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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